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4 de noviembre de 2008: elecciones presidenciales

Wednesday, November 5th, 2008

El demócrata Barack Obama fue elegido ayer el presidente número 44 de los Estados Unidos de América en una jornada histórica. Las encuestas anunciaban que iba a vencer al candidato republicano por un amplio margen, pero nunca puedes fiarte de las encuestas al 100%. Aunque no puedo votar, por la mañana me acerqué a un colegio electoral, y por la noche fui a una fiesta en un centro cultural en el que la gente se congregó para seguir los resultados. Fue un día muy emotivo y hoy parece una especie de día de Año Nuevo…
Espoleados por la agitada campaña electoral, la crisis económica y en entusiasmo despertado por el candidato democráta Barack Obama, los americanos acudieron en masa a votar. En un colegio electoral de Prospect Heights en Brooklyn, un barrio originalmente afroamericano, pero donde desde hace años reside bastante población caucásica y asiática, la cola era de dos horas a media mañana. Paciencia, buenas caras, buen ánimo y numerosos broches y camisetas en apoyo al candidato demócrata que había que quitarse o tapar al acercarse al colegio, ya que la ley electoral americana no permite hacer campaña a menos de 30 metros de las urnas.

Ya dentro del colegio, los votantes debían comprobar que su nombre aparecía en el censo. En el caso de que sí, pasaban a otra cola para votar en la cabina correspondiente a su zona. En caso de no figurar en la lista, los ciudadanos debían rellenar un formulario que sirve de voto provisional y que sólo cuenta en caso de que se haya podido comprobar la identidad y residencia del ciudadano en cuestión.
Cada estado tiene diferentes métodos para registrar el voto: kioskos digitales, formularios, punch cards… Los neoyorquinos votan en una especie de armarios de metal con palanquitas al lado de cada candidato, marcando con una X la lista de su candidato preferido girando los botones al lado de los nombres correspondientes. Una vez definida su elección, el votante debe accionar una palanca en la parte inferior de la máquina que registra de manera mecánica cada voto. Varios ciudadanos satisfechos de haber ejercido su derecho democrático se hacían fotos frentes a las cabinas de votación, conscientes de lo histórico de la jornada.
Al salir del colegio electoral, a mediodía, la cola se había agilizado considerablemente, pero aún con una espera de unos 45 minutos. Dos voluntarios de avanzada edad que han trabajado en muchas elecciones nunca habían visto tanta gente votando en ese colegio como en este día.

Lines at the polls, Nov 4 2008

Voting machine in NY, Nov 4 2008

Por la noche tocaba concentrarse delante de la televisión para seguir en directo los resultados de las votaciones. En un local de downtown Manhattan se reunió un numeroso grupo congregado por The Tank y Democracy Now, pero que resultó también parte del acto de cierre de la campaña de un joven candidato a senador en Nueva York del partido demócrata. Huelga decir que todo el mundo en el local quería que ganara Obama…

La noche fue pasando entre gran expectación y confianza en que la victoria iba a ser para el partido demócrata, pero la sala estalló cuando Obama superó los 270 votos electorales necesarios para proclamarse presidente. Saltaban de las sillas, se abrazaban, aplaudían y vitoreaban al nuevo presidente.

Al rato John McCain felicitaba a Barack Obama en un caballeroso discurso, y poco después, el demócrata se presentó ante la multitud que le esperaba en Chicago. Llamó a la unidad del país y volvió a repetir su compromiso con el sueño americano y su voluntad de sacar a los Estados Unidos de la crisis y de reinstaurar el liderazgo del país en el mundo. Es muy buen orador, así que la gente se emocionó.

En las calles los coches pitaban y se organizaron celebraciones impromptu en varios puntos de la ciudad. Parecía como si un equipo local hubiera ganado algún campeonato deportivo… No se había visto nada igual en ningunas otras elecciones pasadas.
La gente estaba verdaderamente emocionada, y llena de la esperanza de un futuro mejor tras los desastrosos ocho años de la administración de George W. Bush. Obama ha despertado pasiones en una campaña brillantemente organizada en todos los estratos de la sociedad, ha despertado a los jóvenes de su supuesta apatía política, y a los afroamericanos, que se sienten ahora especialmente representados. Es una victoria que representa la madurez democrática de los Estados Unidos.
Obama tendrá que remontar la aguda crisis económica como condición indispensable para poder llevar a cabo los otros puntos de su programa. Va a ser un camino largo y empinado, y habrá que tener esperanza, que es, a fin de cuentas, lo que vendió en su campaña.

Mi artículo en Yo, periodista, de El País

Participación record en las elecciones estadounidenses